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¿Por qué debemos tener en cuenta la temperatura con la recarga de vehículos eléctricos?

Los tres factores de mayor impacto en la autonomía de un vehículo eléctrico son la velocidad y estilo de conducción, la climatización y la temperatura. La diferencia entre conducir con mucho calor o mucho frío puede ser de 55 km.


La relación de la temperatura con la recarga de vehículos eléctricos es uno de los factores externos de funcionamiento más importantes en la autonomía de este tipo de automóviles. Las variables térmicas extremas pueden llegar a reducir severamente el número de kilómetros por cada carga completa de la batería del vehículo. Vamos a analizar en detalle como afecta la temperatura a la autonomía real y al proceso de recarga de un coche eléctrico.

Recarga de vehículos eléctricos: temperatura

A los eléctricos "no les gusta" el frío. Sus baterías sufren una descarga más rápida en invierno que en verano. De hecho, la diferencia de autonomía puede ser de hasta 55 km si conducimos por una zona árida o desértica o por otra que tenga paisajes helados.

Transitar con temperaturas bajas influye notablemente en estos vehículos de nueva generación. Ello se debe a que la difusión iónica electrolítica disminuye y las diferentes reacciones químicas que existen en la batería se ralentizan. O lo que es lo mismo, el frío aumenta la resistencia interna de la batería.

Ese es el principal motivo por el que en países con temperaturas muy frías, los fabricantes incorporan a los vehículos eléctricos  un sistema calefactor específico para la batería. Al mismo tiempo, y por el mismo motivo, cuando en un vehículo eléctrico se usa en exceso el climatizador o la calefacción, el gasto de la pila aumenta considerablemente. Consecuencia: el número de kilómetros que se recorren por carga unitaria se reduce. Ello obliga a reducir el tiempo entre recargas.


Autonomía y temperatura

La tecnología nos otorga una conducción exenta de emisiones de CO2: recargar coches eléctricos evita el consumo de combustibles fósiles y supone además un notable ahorro económico para el usuario. Contribuye a cuidar el medioambiente. No emiten tóxicos orgánicos ni químicos, son más silenciosos que los coches convencionales y su conducción es más agradable.

Con todo ello, sí hay condicionantes. Las cifras óptimas de homologación WLTP para estos vehículos están basadas en una temperatura ambiente de 23 ºC. De otra manera, las distancias que puedan alcanzar cambian de manera notable. La autonomía varía de modo especialmente negativo y puede reducirse hasta un 30 % conduciendo a temperaturas bajo cero.

Factores ambientales

Los tres factores de mayor impacto en la autonomía de un vehículo eléctrico son la velocidad y estilo de conducción, la climatización y la temperatura. En el caso concreto de la temperatura con la recarga de vehículos eléctricos, su impacto es enorme en el rendimiento de la batería eléctrica.

De hecho, tanto al recargar como al conducir, el frío extremo altera e interfiere directamente la duración de los recorridos. Para el funcionamiento óptimo de las baterías, la temperatura debe oscilar entre 15 °C y 24 °C. El desplome de rendimiento se sitúa superando los 30 °C o por debajo de -5 °C.

¿Cómo recargar el vehículo eléctrico?

Fundamentalmente, hay tres lugares para llevar a cabo la recarga: en espacios públicos, en casa o en el lugar de trabajo. La distancia que permite una recarga viene determinada por la capacidad de la batería del vehículo, pero también su peso, su aerodinámica y el consumo del motor.

En cualquiera de los casos, existen soluciones y productos para utilizar tomas de corriente estándar o industrial en función de las necesidades del usuario. El mecanismo de carga es rápido, fiable y cómodo.

La medición de almacenamiento de electricidad en la batería se mide en kWh que, a la vez, es también referente de unidad de consumo. En la medición, por lo general, por cada kWh de capacidad neta recargada se recorren 6-8 km. Siendo así, una batería que disponga de 50 kW de capacidad neta permite aproximadamente un trayecto de 350 km por carga completa. Con la batería al 100 %, tiene una menor densidad energética que los carburantes derivados del petróleo y circula sin emisiones contaminantes.

Duración de la recarga

De manera genérica, un utilitario eléctrico de tipo medio puede hacer un recorrido entre 100 y 350 km de media por recarga. Un eléctrico compacto entre 200 y 450 km. En el caso de un modelo eléctrico grande (suelen estar equipados con baterías de alta capacidad) la duración de la recarga le permite una autonomía entre 300 y más de 550 km de distancia. Todos ellos utilizando puntos de recarga de vehículos convencionales.

Estas son las cifras de distancia y duración media de recarga actuales. No obstante, a buen seguro, se van a incrementar progresivamente a medida que la electrificación en la automoción sea cada vez más eficiente. En el mercado existen coches con este sistema de propulsión que pueden llegar al millar de kilómetros de autonomía, pero su elevado precio está todavía al alcance de pocos clientes.

En resumen, la temperatura con la recarga de vehículos eléctricos influye en las baterías especialmente cuando el termómetro marca valores extremos. Con independencia de que se expongan al frío o al calor. Si desea más información, técnica o comercial, consúltenos. Somos fabricantes y ofrecemos soluciones relacionadas con la recarga de vehículos eléctricos e híbridos. Llámenos sin compromiso.

 

Foto: www.pixabay.com

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