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¿Es el hidrógeno una alternativa a la movilidad eléctrica?

El hidrógeno se perfila como alternativa a la movilidad eléctrica, pero ¿Realmente lo es? ¿Es realmente una energía verde? El hidrógeno tiene sus propias características y circunstancias que merece la pena conocer.


El combustible de hidrógeno ha ganado fuerza como opción limpia para el transporte. Ante esto, muchos se preguntan si le ganará el pulso a la movilidad eléctrica.


¿Es el hidrógeno una alternativa a la movilidad eléctrica?

La movilidad sostenible en vehículo eléctrico parecía algo muy lejano hace tan solo dos décadas. Con el paso del tiempo, ya nadie niega que sea una alternativa real al transporte alimentado por combustibles fósiles. En este contexto, el hidrógeno ha irrumpido como una posible tercera vía. Incluso algunos la defienden como la más viable para el futuro.

¿En qué se basan estas opiniones? Este elemento químico se puede almacenar en estado líquido o gaseoso. Además, es posible utilizar gasoductos para su distribución, lo que hace factible que sea capaz de sustituir al gas natural. A eso debemos sumar el hecho de que, en su proceso de combustión, no emite gases de efecto invernadero.

Considerando todo esto, la movilidad eléctrica parece que ha encontrado un rival de peso. Entonces, ¿son los vehículos que consumen combustible de hidrógeno mejores que los eléctricos?

Sus defensores indican una razón de peso: la escasa inversión necesaria en infraestructuras para su distribución. De hecho, se pueden usar las redes existentes de la gasolina. Además, en el caso de la opción eléctrica, hay que invertir en redes de puntos de recarga.

Tampoco podemos olvidar el alcance limitado de la autonomía de los vehículos eléctricos. En este sentido, el tiempo que se tarda en recargarlos es otro factor que hemos de tener en cuenta. Mientras que la recarga eléctrica requiere un tiempo más o menos largo, la de hidrógeno solo tarda unos minutos. Esto limita, por el momento, la movilidad eléctrica a distancias medias, teniendo que planificar los desplazamientos. También debemos valorar el uso de baterías grandes, pesadas y costosas en los vehículos eléctricos. Estas necesitan metales de complicada obtención, como el cobalto, el níquel y el litio.
 

El gran problema: costes de producción

Visto todo lo anterior, la solución eléctrica podría parecer menos viable que la de hidrógeno. ¿Dónde está, entonces, la causa para que aquella sea la mejor opción de futuro?

Los factores principales están relacionados tanto con el coste como con la dificultad de producción del hidrógeno. Este se obtiene a partir de sustancias como el gas natural, el carbón o el agua. De esas tres fórmulas, la más sostenible y respetuosa con el medioambiente es la tercera. Sin embargo, requiere realizar electrolisis, que conlleva grandes cantidades de recursos.

Este proceso consiste en descomponer las moléculas de agua en oxígeno e hidrógeno. A su vez, implica la utilización de fuentes de energía no renovables para alimentar los electrolizadores.

De hecho, la mayor parte del que se produce es hidrógeno gris, que proviene de fuentes no renovables. Lo mismo ocurre, aunque en menor proporción, con el azul. Solo el hidrógeno verde, el más caro y menos usado, es totalmente ecológico e inofensivo para el medioambiente.


El futuro de la movilidad

En los próximos años, la movilidad sostenible es una meta a la que tenderán todos los países. Las empresas del sector de la automoción no serán una excepción, para lo cual harán uso de las tecnologías disruptivas y de los nuevos combustibles.

Si analizamos las tendencias actuales, la movilidad eléctrica se perfila como la predominante. No obstante, muchos analistas piensan que aún se deben resolver cuestiones como el proceso de recarga o aspectos relacionados con la construcción de vehículos. Hacerlos más respetuosos con nuestro entorno será primordial.
 

Transportes sostenibles y energía eléctrica: el presente y el futuro

¿Pueden los vehículos eléctricos ser la solución de transporte ecológico del futuro? Así se entiende cuando analizamos las tendencias comerciales y las políticas públicas. Muchos países parecen estar poniendo en marcha medidas basadas en el hecho de que los coches eléctricos son, como mínimo, una parte importante de esa futura movilidad.

Algunos estudios cifran las ventas de automóviles eléctricos para el año 2040 en 45 millones anuales. Esto creará un stock mundial total de 323 millones de vehículos de este tipo.

El horizonte no está exento de desafíos. Algunos lo ven muy claro y otros avistan nubarrones. Sin embargo, la tecnología de baterías ha avanzado mucho y se espera que sea apta para los vehículos más grandes a medio plazo.

De igual manera, han de evitarse las emisiones tóxicas derivadas de producir baterías de iones de litio y otros componentes. Está claro que esta opción tiene potencial para reducir el efecto invernadero y contribuir a frenar el cambio climático.

Pero ¿qué ocurrirá con los costes del combustible de hidrógeno?, ¿podrá esa fuente convertirse en una verdadera alternativa? No sabemos lo que deparará el futuro, pero está claro que, en la actualidad, no existe ninguna posibilidad real de sustituir a la movilidad eléctrica. En este momento, es la más eficiente, sostenible, ecológica y económica. Si desea buscar soluciones efectivas de recarga, contacte con nosotros.

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