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Medidas de protección en las instalaciones de recarga de vehículos eléctricos


En las instalaciones de recarga la seguridad es un elemento. En este artículo le explicamos cuáles son las medidas de protección de los distintos elementos peligrosos.


En las instalaciones de recarga de vehículos eléctricos deben darse unas condiciones adecuadas de seguridad para proteger tanto a las personas como a los automóviles. Todo punto de conexión debe estar protegido de forma individual contra diferentes riesgos; desde los contactos directos e indirectos hasta las influencias externas como el agua, impactos mecánicos o la penetración de cuerpos sólidos en alguna parte del sistema. Las sobreintensidades y sobretensiones, igualmente, pueden provocar serios problemas en un punto de recarga por lo que también hay que tenerlo en cuenta.

A continuación, le explicamos cómo son cada uno de los elementos de protección que deben instalarse siguiendo la Instrucción Técnica Complementaria (ITC) BT 52. Esta parte del Reglamento electrotécnico de baja tensión es una guía elaborada por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno español, que se aplica en infraestructuras de recarga de coches eléctricos. 

 

Contactos directos e indirectos

Un conductor de protección siempre es importante en el circuito eléctrico que alimenta las estaciones de recarga  de estos vehículos. Además de disponer de toma de tierra, en las instalaciones debemos contar con varias medidas para proteger de los contactos directos. Consisten en el uso de materiales que aseguran el aislamiento de las partes activas y también la colocación de barreras o envolventes

Por otro lado, frente a los contactos indirectos, podemos hablarle de tres actuaciones:

  • Cortamos automáticamente la alimentación eléctrica.
  • Utilizamos equipos de la clase II o de aislamiento equivalente.
  • Separamos de la corriente de electricidad.

En cualquier caso, recurrimos a dispositivos de protección diferencial, cuya corriente asignada máxima es de 30 mA, para proteger cada conexión individual. Puede formar parte de la estación fija o estar dentro del Sistema en un cuadro aparte aguas arriba

Por otro lado, si una estación para la recarga en modo 3 está equipada con toma de corriente o conector de vehículo, las normas internacionales exigen otras medidas contra las corrientes de fuga. Los diferenciales que utilizamos en este caso son del tipo B, o del tipo A junto a equipo que asegure la desconexión del punto que alimenta al sistema si las corrientes de defecto con componente en corriente continua son superiores a 6 mA. 



Influencias externas 


Las instalaciones de recarga de vehículos eléctricos pueden verse afectadas por influencias externas, sobre todo si están ubicadas en zonas al aire libre, por ejemplo, los rayos ultravioleta. Para evitar sus efectos adversos que derivarán en un envejecimiento prematuro es fundamental una correcta elección de los materiales de la envolvente. Sin embargo, también encontramos otros problemas frente a los que debemos actuar (zonas interiores incluidas), siempre según los métodos indicados por el fabricante del punto de recarga y del grado de protección que se requiera.



Contra la penetración de cuerpos sólidos y el acceso de estos a partes peligrosas

Aplicamos un grado de protección mínimo IP4X o IPXXD en infraestructuras situadas en interiores e IP5X en instalaciones exteriores. 



Contra la entrada de agua

​Deben existir canalizaciones con protección IPX4 en exteriores. Si no las hay en la base de toma de corriente o el conector, la propia estación debe asegurar ya la protección mediante su diseño. 



Contra los impactos mecánicos de severidad elevada (AG3)

Podemos actuar colocando el material eléctrico en una zona de menor riesgo o instalando protección mecánica adicional o aplicando ambas soluciones. O, incluso, seleccionando material eléctrico que esté protegido con envolventes o canalizaciones

 

Sobreintensidades 

En el contexto de protección y coches eléctricos debemos tener cuidado con las sobrecargas y los cortocircuitos que puedan originarse. Los dispositivos de corte omnipolar, curva C, son la mejor solución para proteger el sistema en estos casos. En las instalaciones de modo 3 de recarga debe haber un interruptor automático que garantice la protección del circuito.

La intensidad que tenga ese interruptor estará marcada por tres factores: el consumo interno, las condiciones ambientales de la estación y la tolerancia de la señal correspondiente a esa intensidad de carga. En algunos casos, puede ser superior a la suma de intensidades establecidas para los puntos de conexión que suministran la corriente.

 

Sobretensiones

Por último, frente a las sobretensiones temporales y transitorias puede recurrir a elementos de protección para una máxima sobretensión entre fase y neutro hasta 440 V. Se ubican en el cuadro principal de mando o cerca del origen de la instalación eléctrica. Incluso puede necesitar otro dispositivo adicional en determinados casos y otro de aguas arriba para mantener la continuidad del sistema, lo que evita el disparo del interruptor general. 

En conclusión, como expertos en servicios para la energía sabemos bien que la seguridad y los coches eléctricos son dos conceptos inseparables que deben ir de la mano. Si necesita aplicar alguna medida en sus instalaciones de recarga de vehículos eléctricos, le ayudamos. 

Foto: www.pixabay.com

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